« DEMOCRACIA REAL YA: MANIFESTACION 19 DE JUNIO EN SEVILLA | Inicio | Galeano: Vivimos en “un mundo de mierda” que no es el único mundo posible »
Erica Soriano, 9 meses de su desaparición
Un informe conmovedor sobre la incertidumbre en torno al paradero de la joven de 31 años de la que no se tienen noticias desde agosto del 2010.
Su madre y su hermana acusan a su pareja, Daniel Lagostena que se defiende y dice sentir una angustia desgarradora.
Erica Soriano desapareció hace ya siete meses. Su familia no tiene novedades de su paradero y vive horas dramáticas pensando en que la joven ya tendría que haber sido madre.
Tenía 2 meses de gestación cuando desapareció al salir de su casa de Lanús en camino hacia Villa Adelina el sábado 21 de agosto de 2010.
En una nota conmovedora, Canal 26 habló con los Soriano y con su pareja, Daniel Lagostena, a quien la familia acusa como el sospechoso de la desaparición de la joven de 31 años.
La triste espera de una familia, la incógnita de no saber nada de un ser querido. Esther Soriano, la madre de Erica, relata su dolor: “Siento que esto que pasó es un crimen. Es un crimen que una persona desaparezca, mi hija estaba embarazada, y que no se sepa absolutamente nada”.
“Cuando mi hija me cuenta que estaba embarazada, Gisela, mi hija más chica, la miró y se dio cuenta de que no se alegró. Y cuando ella salió, me dijo 'mamá no te pongas contenta, yo tengo miedo por Erica'...y pienso, soy abuela de nuevo o podría ser abuela de nuevo”, afirma la madre.
Verónica, otra de las hermanas de la joven, fue una de las que más salió a hablar con los medios cuando desapareció: “El momento en que comunica que estaba embarazada, yo tuve que hacer un esfuerzo por mostrarle que estaba feliz pero no era que no lo estaba sino que me parecía que era muy pronto, que era muy apurado y eso me daba que pensar. Pienso que ya sería tía hoy y es algo que me pone muy triste”.
Por su parte, Daniel Lagostena, pareja de la joven, también define el momento que vive por no tener noticias de su mujer. “Se pierde la esencia de ella, de no tenerla, de no saber, de esa angustia desgarradora, de la incertidumbre ya que el 31 de marzo o el 1° de abril nacía nuestro hijo. Erica había elegido el nombre si era mujer, y si era varoncito yo le había propuesto a Erica ponerle el nombre del papá, que había fallecido hace unos meses, y ella se puso muy contenta con eso”, dice.
En la actualidad, la distancia entre Lanús -donde Erica vivía Daniel- y Villa Adelina, -donde hasta abril vivió con su familia-, es tan grande como la distancia entre ellos. Cada uno sigue su búsqueda e intenta encontrar explicaciones a tantos interrogantes.
La madre de la joven leyó un fragmento de una carta que Erica le escribió a Daniel: “Mis sentimientos hacia vos no cambian, lo que cambia es la forma de ver una vida con vos. Quiero que, por favor, me prestes atención. Y si te lo escribo, es porque quiero que de alguna manera quede grabado en algún lugar”.
“Supongo que a veces tenemos un sexto sentido”, reflexiona Esther sobre las palabras de su hija.
“Daniel Lagostena no debería estar en la calle caminando tan tranquilo porque él es el responsable. Fue la última persona que vio a mi hija. Él dice que salió el sábado al mediodía y no me consta. Él dice como estaba vestida, no me consta. Dice que discutieron y no me consta. No hay nadie que pueda corroborar lo que él dice y es una persona que desde el primer momento no dijo más que mentiras”, agrega.
Pero él cuenta su versión de los hechos. “El sábado 21 de agosto, optó por ir sola. Yo no estuve muy de acuerdo. Traté de convencerla de que vayamos juntos. Tomé la cartera y traté de insistirle. Ella agarró dinero, el celular y se fue para allá. Nos quedamos medio enojados”, sostiene.
Sin embargo, Verónica vuelve a acusar a Lagostena. “Creemos que pasó algo con Daniel, que es el último que la vio con vida porque tenían una relación muy conflictiva. Y la falta de ayuda de su parte cuando pasó esto, nos hizo creerlo aún más. No por nada la Justicia busca en él y su familia”, dice.
Allanamientos, excavaciones. La búsqueda de Erica se hizo desde el cementerio de Lanús hasta un campo en Saladillo, desde el Río de la Plata hasta el Riachuelo.
En sus declaraciones, Lagostena dijo fue a Misiones a buscar a Erica porque temía que hubiera caído en la trata de blancas. Fue entonces cuando dejó su celular y la familia Soriano siguió con las dudas. “Era el miedo, estaba aterrado”, aclaró Daniel.
Gustavo Della Maggione, abogado de Lagostena, dice sobre la causa que “esto es una averiguación de paradero, no se está investigando un delito penal y por eso tampoco puede haber imputados”. Se investiga al entorno de la joven, más precisamente a las últimas relaciones que tenía la mujer embarazada.
José Vera, abogado de los Soriano agrega lo suyo: “Consideramos de que Lagostena es el autor material de la desaparición de Erica Soriano. Existen elementos que determinan que sea citado a prestar declaración indagatoria a pesar de estar en libertad. Entendemos que resulta improvable que pueda haber actuado solo en un delito de estas características. Después veremos que sucede con el papá”.
Los Soriano y Lagostena tienen sus argumentos y sus dudas, sus preguntas y sus respuestas. Mientras tanto, Erica sigue sin aparecer.
13, jun | sin comentarios lidia inés compártelo Tags: genero

Escribe un comentario