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Mundo Árabe, ¿Revoluciones espontáneas o un nuevo plan de EE UU para la región?::La Fogata
Mundo Árabe, ¿Revoluciones espontáneas o un nuevo plan de EE UU para la región?
Cayeron los gobiernos de Túnez y Egipto por presión popular, eso no admite discusión, aun cuando se pueda dudar o no de la espontaneidad del levantamiento, y se pueda pensar que fue inducido...
Armando Pérez Suárez
Finalmente, tras largos días de agónico desafío de la Ley de Gravitación Universal,cayó el presidente egipcio Mohamed Hosni Mubarak por la presión de todo un pueblo y el peso de treinta años de errores y arbitrariedades acumulados, con lo que suman dos los gobiernos árabes que en menos de un mes sucumben ante el despertar de sus respectivos pueblos, Túnez y Egipto.
Las revoluciones de Túnez y Egipto tuvieron un carácter espontáneo, o al menos eso es lo que se repite. Más de una crónica o artículo de los milespublicados sobre los hechos así lo reseñan, pero más de un indicador hace pensar que en este caso puede haber sido una espontaneidad inducida, y que tras estas “revoluciones” pudiera estar la mano de los Estados Unidos y sus aliados, principales interesados en introducir cambios en la región que favorezcan sus planes estratégicos.
Cuando analizamos los principales titulares de la prensa Occidental, y de otras de diferentes latitudes, pero de igual orientación política, vemos como desde el mismo momento en que se produjeron los acontecimientos de Túnez y más tarde en Egipto, se comenzó a trabajar en la creación de estados de opinión en la “calle árabe”, pidiendo la caída de los gobiernos de Argelia, Siria y Yemen, mientras que se trata de silenciar cuanto acontecía y acontece en Jordania, y en Marruecos, llegando a dar incluso una imagen de normalidad y naturalidad poco creíble en estos dos países.
Pero recordando la matriz DAFO, una cosa es el escenario real, y otra, bien diferente, el escenario deseado.
Cayeron los gobiernos de Túnez y Egipto por presión popular, eso no admite discusión, aun cuando se pueda dudar o no de la espontaneidad del levantamiento, y se pueda pensar que fue inducido, pero lo que muchos comienzan a preguntarse es, si la Casa Blanca estuvo detrás de las protestas, si ante los hechos actuaron de forma pragmática, buscando traducir el revés en victoria, o incluso, si estas revoluciones no fueron más que sacrificios de agónicos regímenes para estimular una “ola revolucionaria en la región” que posibilitara la caída de los gobiernos de Argelia, Irán, Siria y Palestina, países que no permiten que su política fluya según lo previsto” e instalar “democracias” como las que se diseñaran en el viejo, pero siempre presente proyecto del “Gran Medio Oriente. Pero ¿Cómo lograrlo?, ¿Qué hacer para que parezca espontáneo? ¿Cómo levantar a los pueblos árabes sin que aparezca la mano de la CIA, el MOSSAD o cualquier otra agencia de inteligencia o gobierno interesados en ello?
Primeramente, necesitan crear un estado de opinión generalizada, en occidente y en los países a desestabilizar, que permita hacer ver a los principales dirigentes de esos países como merecedores de igual suerte que la corrida por Ben Alí y Mubarak, para lo cual es necesario sacar a la luz cuanta información pueda existir sobre posibles hechos de corrupción, represión, violación de derechos humanos e incluso alianzas o planes que pueden haber sido pactadas en temas muy puntuales.
Creadas estas condiciones, se impondría como segundo paso articular amplias redes sociales que sean capaces de trasmitir las informaciones, movilizar a las masas y no dejar de atacar ni un instante a los gobiernos, dando como única salida posible la dimisión de sus Presidentes.
Esto dicho así, pudiera parecer descabellado, pero en nuestra opinión pudiera ser real, y un simple análisis de la prensa occidental y de aquellas que la secundan, ponen al descubierto la doble intencionalidad de tanta información que hoy circula por el ciberespacio, sobre el mundo árabe, la “posible propagación de la Revolución”, y sobre todo, los errores y horrores de los gobiernos de Argelia, Irán y Siria.
Son precisamente las particularidades de estos países, las que marcan la diferencia, y ponen en entredicho el anunciado “carácter general e inevitable de la revolución árabe del siglo XXI”, carácter que muchos amigos,revolucionarios sinceros y convencidos defienden con fervor y ahínco, aun cuando no reparan en cuanto artilugio se puede estar moviendo tras bambalinas, y cuanto pueden llegar a perder a mediano y largo plazo de no pensar bien las estrategias y tácticas a seguir.
Aunque los medios tratan de ir moviendo a argelinos, iraníes y sirios en esa dirección, sus realidades y verdaderos intereses se imponen, y hasta la fecha no han pasado de ser intentos fallidos de subversión, que han alcanzado cierto éxito en Argelia debido a condiciones muy específicas que han hecho de ese país un complejo escenario.
Sin dejar de conocer la historia y la naturaleza de estos gobiernos, y mucho menos restar importancia a los reclamos de sus pueblos, se impone la pregunta de, ¿A quién favorece un cambio de gobierno en Irán, Argelia o Siria, a sus pueblos?o ¿a los planes de Estados Unidos, Israel y Occidente?
Tal parece que la idea de aprovechar la actual coyuntura, se pinta sola para el “golpe”, para hacer realidad lo que no se ha podido tras años de intentosfallidos. Washington, debe considerar a estas alturas, que en las actuales circunstanciascualquier gobierno árabe pudieraser derrocado, solo se necesita inducir a las masas a la protesta, y en nombre de la democracia dar el giro necesario para que asciendan al poder nuevas fuerzas que faciliten la implementación de una política más afín a sus intereses y a los de Israel, aun cuando en una primera etapa pudiera parecer que el principal afectado es el Estado Sionista, aunque al final sería el principal beneficiado.
Para Israel la ocasión es única, el escenario deseado sería: - cambiar al gobierno de la República Islámica de Irán, sería cambiar la historia, salir del gobierno Siria sería una bendición, sobre todo si logra que lo suceda un gobierno que los reconozca y negocie aceptando sus condiciones, renuncie a ser protagonista en Líbano y se aleje deIrán, así pudieran cambiar a HAMAS por otra fuerza alternativa, ytener a un interlocutor en la negociaciones de paz, que no ponga tantas trabas a sus intereses, Sin Irán y sin Siria, Hezbollah quedaría aislado y el gobierno de Irán perdería su influencia directa en los asuntos de la región, todo ello con la anuencia de todas las fuerzas, mientras los pueblos árabes, complacidos y eufóricos verían con otros ojos a Washington y Tel Aviv, que pasarían de agresores a salvadores.
Este macabro escenario sería el fin de la lucha del pueblo árabe y su causa central, Palestina. Sería el fin de años de luchas, y haría de los árabes verdaderos peones de la política de los EUU y de los planes sionistas, por lo que cambiaria todo el sistema de relaciones regionales e incluso internacionales. Sería el aire que necesitan para poder sobrevivir.
Más allá de cualquier análisis que pudiera entablarse, sobre si lo acontecido es revolución o no, o si estos gobiernos merecen o no ser derrocados, se impone que pueblos y dirigentes de las organizaciones políticas y sociales árabes inmiscuidas en el asunto, valoren concienzudamente cuanto gana y cuanto pierde el Mundo Árabe con los cambios que se estimulan hoy a través de Twitter y Facebook desde una pc, que lo mismo puede estar en Washington, Tel Aviv, Argel, o Damasco cumpliendo orientaciones que a todas luces salen de Langley, Virginia.
Como se dice popularmente, no podemos perdernos en el entusiasmo, no es momento para equivocaciones que pueden ser fatales, para toda una región y para el mundo en general, hay que saber diferenciar entre una revolución y una situación revolucionaria, porque hasta que se demuestre lo contrario, todo parece indicar que el Imperio lo que pide es, “Ojo por ojo, gobierno por gobierno”.
El tiempo, y una correcta evaluación de los hechos y del momento histórico que nos ha tocado vivir, dirán la última palabra, pero por lo pronto toca a los revolucionarios árabes medir sus pasos y saber escoger el objeto y el medio apropiado para materializar sus reclamos, sin que ello haga peligrar intereses y objetivos generales que trascienden allende las fronteras regionales.
Los medios internacionales, sobre todos los que no responden a los intereses de EE. UU, Israel y Occidente, deben contribuir con la verdad a que líderes y organizaciones árabes,no den pasos en falso deslumbrados por cantos de sirenas, todos somos responsables de lo que pueda pasar en el Medio Oriente y por tanto todos debemos luchar porque triunfe la razón.
Armando Pérez Suárez
Funcionario Político MOVPAZ
La Habana, 14 de Febrero de 2011.

18, feb | 1 comentario lidia inés compártelo Tags: latinoamerica mundo

1 comentario
Buen articulo
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